El objetivo fue que el deporte estuviera presente sin necesidad de mostrarlo. Así que lo llevamos a la manera en que se vive: como se ve en la televisión, con el fondo desenfocado, la luz cálida y el brillo de los neones. Todo parece estar sucediendo un poco más allá, y esa sensación de energía contenida, de ruido y compañía que se intuye sin verse, es justo lo que hace reconocible a un sports bar. Lo que transmiten esas imágenes es la emoción de estar en el lugar correcto en el momento correcto.
Con la comida decidimos lo contrario. Cada platillo se fotografía nítido, completo y protagonista, con el look and feel de catálogo, para que se entienda al instante qué se está pidiendo y se antoje. Esa combinación es la que le da al proyecto su lógica: el ambiente se desenfoca para sentirse, el sabor se enfoca para elegirse. Dos lenguajes fotográficos distintos que, juntos, cuentan la experiencia completa.
Esta producción corresponde a las sucursales de Zona Dorada y Explanada. Realizamos fotografía comercial de ambiente y de producto con una intención clara para cada una, desarrollamos un lenguaje fotográfico consistente entre ambas sucursales y una base de imágenes lista para fortalecer su presencia digital y su comunicación.
El resultado es un banco de imágenes con dos voces y una sola marca: la de un lugar vibrante donde se vive el deporte y la de una cocina que se antoja a primera vista, siempre con el tono cercano y relajado del amigo que te invita a sentarte.
Con Pérez Grill, lo dejamos claro: El partido al fondo, el sabor al frente.






